lunes, 27 de abril de 2015

Los 16 países más avanzados en progreso social en el mundo

El Índice de Progreso Social es una medida que nos indica el progreso a través del cumplimiento de las necesidades humanas básicas (en lugar de los indicadores tradicionales de crecimiento económico).


Lanzado por primera vez en 2013, el Índice de Progreso Social (IPS) mide una gama completa de componentes de desempeño social y ambiental, agregándolos dentro de en un marco general.

El índice, que abarca aproximadamente el 99% de la población mundial, fue diseñado por un equipo dirigido por Michael Green, profesor de Harvard Business School, y clasifica estas medidas sociales y ambientales que ponen de relieve el bienestar y las oportunidades.

"El Índice de Progreso Social muestra que los países con niveles similares de PIB pueden tener diferentes niveles de progreso social", dijo Green.

A continuación, los 16 países más avanzados en progreso social en el mundo y entre paréntesis la posición de su PIB per cápita a nivel mundial, como medida de contraste de la relación crecimiento económico y desarrollo:
  1. Noruega (2º PIB per cápita)
  2. Suecia (6º PIB per cápita)
  3. Suiza (4º PIB per cápita)
  4. Islandia (15º PIB per cápita) - y recordemos que fue un país que hasta hace poco estuvo al borde de la quiebra.
  5. Nueva Zelanda (22º PIB per cápita)
  6. Canadá (14º PIB per cápita)
  7. Finlandia (17º PIB per cápita)
  8. Dinamarca (13º PIB per cápita)
  9. Países Bajos (7º PIB per cápita)
  10. Australia (12º PIB per cápita)
  11. Reino Unido (11º PIB per cápita)
  12. Irlanda (12º PIB per cápita) - de los primeros países en caer con la crisis del 2008, y ser parte de los PIGS, sin embargo, una excelente posición entre crecimiento y desarrollo, actualmente, al igual que Islandia, ya salió de a crisis.
  13. Austria (9º PIB per cápita)
  14. Alemania (11º PIB per cápita)
  15. Japón (20º PIB per cápita)
  16. Estados Unidos (6º PIB per cápita)
La verdad que el índice está muy bien, si visitan la página pueden encontrar información más detallada por país y ver qué posición ocupa tú país y compararlo con otros países.

viernes, 24 de abril de 2015

"La última pregunta" (1956) de Isaac Asimov


Ayer jueves 23 de abril fue el Día Internacional del Libro. Ahora estoy leyendo, "Cuentos Completos I" de Isaac Asimov, y justo ayer leí un relato que me encantó, y que según el propio autor es su favorito.

A continuación, les dejo el relato completo, que espero lo disfruten al igual que yo.

La última pregunta (1956)
«The Last Question»

La última pregunta se formuló por primera vez, medio en broma, el 21 de mayo de 2061, en momentos en que la humanidad (también por primera vez) se bañó en luz. La pregunta llegó como resultado de una apuesta por cinco dólares hecha entre dos hombres que bebían cerveza, y sucedió de esta manera:

Alexander Adell y Bertram Lupov eran dos de los fieles asistentes de Multivac. Dentro de las dimensiones de lo humano sabían qué era lo que pasaba detrás del rostro frío, parpadeante e intermitentemente luminoso — kilómetros y kilómetros de rostro— de la gigantesca computadora. Al menos tenían una vaga noción del plan general de circuitos y retransmisores que desde hacía mucho tiempo habían superado toda posibilidad de ser dominados por una sola persona.

Multivac se autoajustaba y autocorregía. Así tenía que ser, porque nada que fuera humano podía ajustarla y corregirla con la rapidez suficiente o siquiera con la eficacia suficiente. De manera que Adell y Lupov atendían al monstruoso gigante sólo en forma ligera y superficial, pero lo hacían tan bien como podría hacerlo cualquier otro hombre. La alimentaban con información, adaptaban las preguntas a sus necesidades y traducían las respuestas que aparecían. Por cierto, ellos, y todos los demás asistentes tenían pleno derecho a compartir la gloria de Multivac.

Durante décadas, Multivac ayudó a diseñar naves y a trazar las trayectorias que permitieron al hombre llegar a la Luna, a Marte y a Venus, pero después de eso, los pobres recursos de la Tierra ya no pudieron serles de utilidad a las naves. Se necesitaba demasiada energía para los viajes largos y pese a que la Tierra explotaba su carbón y uranio con creciente eficacia, había una cantidad limitada de ambos.

Pero lentamente, Multivac aprendió lo suficiente como para responder a las preguntas más complejas en forma más profunda, y el 14 de mayo de 2061 lo que hasta ese momento era teoría se convirtió en realidad.

La energía del Sol fue almacenada, modificada y utilizada directamente en todo el planeta. Cesó en todas partes el hábito de quemar carbón y fisionar uranio y toda la Tierra se conectó con una pequeña estación —de un kilómetro y medio de diámetro— que circundaba el planeta a mitad de distancia de la Luna, para funcionar con rayos invisibles de energía solar.

Siete días no habían alcanzado para empañar la gloria del acontecimiento, Adell y Lupov finalmente lograron escapar de la celebración pública, para refugiarse donde nadie pensaría en buscarlos: en las desiertas cámaras subterráneas, donde se veían partes del poderoso cuerpo enterrado de Multivac.

Sin asistentes, ociosa, clasificando datos con clicks satisfechos y perezosos, Multivac también se había ganado sus vacaciones y los asistentes la respetaban y originalmente no tenían intención de perturbarla.

Se habían llevado una botella y su única preocupación en ese momento era relajarse y disfrutar de la bebida.

—Es asombroso, cuando uno lo piensa —dijo Adell. En su rostro ancho se veían huellas de cansancio, y removió lentamente la bebida con una varilla de vidrio, observando el movimiento de los cubos de hielo en su interior—. Toda la energía que podremos usar de ahora en adelante, gratis. Suficiente energía, si quisiéramos emplearla, como para derretir a toda la Tierra y convertirla en una enorme gota de hierro líquido impuro, y no echar de menos la energía empleada. Toda la energía que podremos usar por siempre y siempre y siempre.

Lupov ladeó la cabeza. Tenía el hábito de hacerlo cuando quería oponerse a lo que oía, y en ese momento quería oponerse; en parte porque había tenido que llevar el hielo y los vasos.

—No para siempre —dijo.

—Ah, vamos, prácticamente para siempre. Hasta que el Sol se apague, Bert.

— Entonces no es para siempre.

—Muy bien, entonces. Durante miles de millones de años. Veinte mil millones, tal vez. ¿Estás satisfecho? Lupov se pasó los dedos por los escasos cabellos como para asegurarse que todavía le quedaban algunos y tomó un pequeño sorbo de su bebida.

—Veinte mil millones de años no es «para siempre».

—Bien, pero superará nuestra época, ¿verdad?

—También la superarán el carbón y el uranio.

—De acuerdo, pero ahora podemos conectar cada nave espacial individualmente con la Estación Solar, y hacer que vaya y regrese de Plutón un millón de veces sin que tengamos que preocuparnos por el combustible. No puedes hacer eso con carbón y uranio. Pregúntale a Multivac, si no me crees.

—No necesito preguntarle a Multivac. Lo sé.

—Entonces deja de quitarle méritos a lo que Multivac ha hecho por nosotros —dijo Adell, malhumorado—. Se portó muy bien.

—¿Quién dice que no? Lo que yo sostengo es que el Sol no durará eternamente. Eso es todo lo que digo.

Estamos a salvo por veinte mil millones de años pero ¿y luego? —Lupov apuntó con un dedo tembloroso al otro—. Y no me digas que nos conectaremos con otro sol.

Durante un rato hubo silencio. Adell se llevaba la copa a los labios sólo de vez en cuando, y los ojos de Lupov se cerraron lentamente. Descansaron. De pronto Lupov abrió los ojos.

—Piensas que nos conectaremos con otro sol cuando el nuestro muera, ¿verdad?

—No estoy pensando nada.

—Seguro que estás pensando. Eres malo en lógica, ese es tu problema. Eres como ese tipo del cuento a quien lo sorprendió un chaparrón, corrió a refugiarse en un monte y se paró bajo un árbol. No se preocupaba porque pensaba que cuando un árbol estuviera totalmente mojado, simplemente iría a guarecerse bajo otro.

—Entiendo —dijo Adell—, no grites. Cuando el Sol muera, las otras estrellas habrán muerto también.

—Por supuesto —murmuró Lupov—. Todo comenzó con la explosión cósmica original, fuera lo que fuese, y todo terminará cuando todas las estrellas se extingan. Algunas se agotan antes que otras. Por Dios, las gigantes no durarán cien millones de años. El Sol durará veinte mil millones de años y tal vez las enanas durarán cien mil millones por mejores que sean. Pero en un trillón de años estaremos a oscuras. La entropía tiene que incrementarse al máximo, eso es todo.

—Sé todo lo que hay que saber sobre la entropía —dijo Adell, tocado en su amor propio.

—¡Qué vas a saber!

—Sé tanto como tú.

—Entonces sabes que todo se extinguirá algún día.

—Muy bien. ¿Quién dice que no?

—Tú, grandísimo tonto. Dijiste que teníamos toda la energía que necesitábamos, para siempre. Dijiste «para siempre». Esa vez le tocó a Adell oponerse.

—Tal vez podamos reconstruir las cosas algún día.

—Nunca.

—¿Por qué no? Algún día.

—Nunca.

—Pregúntale a Multivac.

—Pregúntale tú a Multivac. Te desafío. Te apuesto cinco dólares a que no es posible.

Adell estaba lo suficientemente borracho como para intentarlo y lo suficientemente sobrio como para traducir los símbolos y operaciones necesarias para formular la pregunta que, en palabras, podría haber correspondido a esto: ¿Podrá la humanidad algún día, sin el gasto neto de energía, devolver al Sol toda su juventud aún después que haya muerto de viejo?

O tal vez podría reducirse a una pregunta más simple, como esta: ¿Cómo puede disminuirse masivamente la cantidad neta de entropía del Universo? Multivac enmudeció. Los lentos resplandores oscuros cesaron, los clicks distantes de los transmisores terminaron.

Entonces, mientras los asustados técnicos sentían que ya no podían contener más el aliento, el teletipo adjunto a la computadora cobró vida repentinamente. Aparecieron seis palabras impresas: «DATOS INSUFICIENTES PARA UNA RESPUESTA ESCLARECEDORA».

—No hay apuesta —murmuró Lupov. Salieron apresuradamente.

A la mañana siguiente, los dos, con dolor de cabeza y la boca pastosa, habían olvidado el incidente.

Jerrodd, Jerrodine y Jerrodette I y II observaban la imagen estrellada en la pantalla mientras completaban el pasaje por el hiperespacio en un lapso fuera de las dimensiones del tiempo.

Inmediatamente, el uniforme polvo de estrellas dio paso al predominio de un único disco de mármol, brillante, centrado.

—Es X-23 —dijo Jerrodd con confianza. Sus manos delgadas se entrelazaron con fuerza detrás de su espalda y los nudillos se pusieron blancos.

Las pequeñas Jerrodettes, niñas ambas, habían experimentado el pasaje por el hiperespacio por primera vez en su vida. Contuvieron sus risas y se persiguieron locamente alrededor de la madre, gritando:

—Hemos llegado a X-23… hemos llegado a X-23… hemos llegado a X-23… hemos llegado…

—Tranquilas, niñas —dijo rápidamente Jerrodine—. ¿Estás seguro, Jerrodd?

—¿Qué puedo estar sino seguro? — preguntó Jerrodd, echando una mirada al tubo de metal justo debajo del techo, que ocupaba toda la longitud de la habitación y desaparecía a través de la pared en cada extremo. Tenía la misma longitud que la nave.

Jerrodd sabía poquísimo sobre el grueso tubo de metal excepto que se llamaba Microvac, que uno le hacía preguntas si lo deseaba; que aunque uno no se las hiciera de todas maneras cumplía con su tarea de conducir la nave hacia un destino prefijado, de abastecerla de energía desde alguna de las diversas estaciones de Energía Subgaláctica y de computar las ecuaciones para los saltos hiperespaciales.

Jerrodd y su familia no tenían otra cosa que hacer sino esperar y vivir en los cómodos sectores residenciales de la nave.

Cierta vez alguien le había dicho a Jerrodd, que el «ac» al final de «Microvac» quería decir «computadora analógica» en inglés antiguo, pero estaba a punto de olvidar incluso eso.

Los ojos de Jerrodine estaban húmedos cuando miró la pantalla.

—No puedo evitarlo. Me siento extraña al salir de la Tierra.

—¿Por qué, caramba? —preguntó Jerrodd—. No teníamos nada allí. En X-23 tendremos todo. No estarás sola. No serás una pionera. Ya hay un millón de personas en ese planeta. Por Dios, nuestros bisnietos tendrán que buscar nuevos mundos porque llegará el día en que X-23 estará superpoblado. —Luego agregó, después de una pausa reflexiva—: Te aseguro que es una suerte que las computadoras hayan desarrollado viajes interestelares, considerando el ritmo al que aumenta la raza.

—Lo sé, lo sé —respondió Jerrodine con tristeza.

Jerrodette I dijo de inmediato: —Nuestra Microvac es la mejor Microvac del mundo.

—Eso creo yo también —repuso Jerrodd, desordenándole el pelo.

Era realmente una sensación muy agradable tener una Microvac propia y Jerrodd estaba contento de ser parte de su generación y no de otra. En la juventud de su padre las únicas computadoras eran unas enormes máquinas que ocupaban un espacio de ciento cincuenta kilómetros cuadrados. Sólo había una por planeta. Se llamaban ACs Planetarias.

Durante mil años habían crecido constantemente en tamaño y luego, de pronto, llegó el refinamiento. En lugar de transistores hubo válvulas moleculares, de manera que hasta la AC Planetaria más grande podía colocarse en una nave espacial y ocupar sólo la mitad del espacio disponible.

Jerrodd se sentía eufórico siempre que pensaba que su propia Microvac personal era muchísimo más compleja que la antigua y primitiva Multivac que por primera vez había domado al Sol, y casi tan complicada como la AC Planetaria de la Tierra (la más grande) que por primera vez resolvió el problema del viaje hiperespacial e hizo posibles los viajes a las estrellas.

—Tantas estrellas, tantos planetas — suspiró Jerrodine, inmersa en sus propios pensamientos—. Supongo que las familias seguirán emigrando siempre a nuevos planetas, tal como lo hacemos nosotros ahora.

—No siempre —respondió Jerrodd, con una sonrisa—. Todo esto terminará algún día, pero no antes que pasen billones de años. Muchos billones. Hasta las estrellas se extinguen, ¿sabes? Tendrá que aumentar la entropía.

—¿Qué es la entropía, papá? — preguntó Jerrodette II con voz aguda.

—Entropía, querida, es sólo una palabra que significa la cantidad de desgaste del Universo. Todo se desgasta, como sabrás, por ejemplo tu pequeño robot walkie-talkie, ¿recuerdas?

—¿No puedes ponerle una nueva unidad de energía, como a mi robot?

—Las estrellas son unidades de energía, querida. Una vez que se extinguen, ya no hay más unidades de energía.

Jerrodette I lanzó un chillido de inmediato.

—No las dejes, papá. No permitas que las estrellas se extingan.

—Mira lo que has hecho —susurró Jerrodine, exasperada.

—¿Cómo podía saber que iba a asustarla? —respondió Jerrodd también en un susurro.

—Pregúntale a la Microvac —gimió Jerrodette I—. Pregúntale cómo volver a encender las estrellas.

—Vamos —dijo Jerrodine—. Con eso se tranquilizarán. —(Jerrodette II ya se estaba echando a llorar, también). Jerrodd se encogió de hombros.

—Ya está bien, queridas. Le preguntaré a Microvac. No se preocupen, ella nos lo dirá. Le preguntó a la Microvac, y agregó rápidamente:

—Imprimir la respuesta. Jerrodd retiró la delgada cinta de celufilm y dijo alegremente:

—Miren, la Microvac dice que se ocupará de todo cuando llegue el momento, y que no se preocupen. Jerrodine dijo:

—Y ahora, niñas, es hora deacostarse. Pronto estaremos en nuestr nuevo hogar. —Jerrodd leyó las palabras en el celufilm nuevamente antes de destruirlo: «DATOS INSUFICIENTES PARA UNA RESPUESTA ESCLARECEDORA».

Se encogió de hombros y miró la pantalla. El X-23 estaba cerca. VJ-23X de Lameth miró las negras profundidades del mapa tridimensional en pequeña escala de la Galaxia y dijo:

—¿No será una ridiculez que nos preocupe tanto la cuestión? MQ-17J de Nicron sacudió la cabeza.

—Creo que no. Sabes que la Galaxia estará llena en cinco años con el actual ritmo de expansión.

Los dos parecían jóvenes de poco más de veinte años. Ambos eran altos y de formas perfectas.

—Sin embargo —dijo VJ-23X—, me resisto a presentar un informe pesimista al Consejo Galáctico.

—Yo no pensaría en presentar ningún otro tipo de informe. Tenemos que inquietarlos un poco. No hay otro remedio.

VJ-23X suspiró.

—El espacio es infinito. Hay cien billones de galaxias disponibles.

—Cien billones no es infinito, y cada vez se hace menos infinito.

¡Piénsalo! Hace veinte mil años, la humanidad resolvió por primera vez el problema de utilizar energía estelar, y algunos siglos después se hicieron posibles los viajes interestelares. A la humanidad le llevó un millón de años llenar un pequeño mundo y luego sólo quince mil años llenar el resto de la Galaxia. Ahora la población se duplica cada diez años…

VJ-23X lo interrumpió.

—Eso debemos agradecérselo a la inmortalidad.

—Muy bien. La inmortalidad existe y debemos considerarla. Admito que esta inmortalidad tiene su lado complicado. La AC Galáctica nos ha solucionado muchos problemas, pero al resolver el problema de evitar la vejez y la muerte, anuló todas las otras cuestiones.

—Sin embargo no creo que desees abandonar la vida.

—En absoluto —saltó MQ-17J, y luego se suavizó de inmediato—. No todavía. No soy tan viejo. ¿Cuántos años tienes tú?

—Doscientos veintitrés. ¿Y tú?

—Yo todavía no tengo doscientos.

Pero, volvamos a lo que decía. La población se duplica cada diez años.

Una vez que se llene esta galaxia, habremos llenado otra en diez años.

Diez años más y habremos llenado dos más. Otra década, cuatro más. En cien años, habremos llenado mil galaxias; en mil años, un millón de galaxias. En diez mil años, todo el Universo conocido. Y entonces, ¿qué?

VJ-23X dijo:

—Como problema paralelo, está el del transporte. Me pregunto cuántas unidades de energía solar se necesitarán para trasladar galaxias de individuos de una galaxia a la siguiente.

—Muy buena observación. La humanidad ya consume dos unidades de energía solar por año.

—La mayor parte de esta energía se desperdicia. Al fin y al cabo, sólo nuestra propia galaxia gasta mil unidades de energía solar por año, y nosotros solamente usamos dos de ellas.

—De acuerdo, pero aún con una eficiencia de un cien por ciento, sólo podemos postergar el final. Nuestras necesidades energéticas crecen en progresión geométrica, y a un ritmo mayor que nuestra población. Nos quedaremos sin energía todavía más rápido que sin galaxias. Muy buena observación. Muy, muy buena observación.

—Simplemente tendremos que construir nuevas estrellas con gas interestelar.

—¿O con calor disipado? — preguntó MQ-17J, con tono sarcástico.

—Puede haber alguna forma de revertir la entropía. Tenemos que preguntárselo a la AC Galáctica.

VJ-23X no hablaba realmente en serio, pero MQ-17J sacó su interfaz AC del bolsillo y lo colocó sobre la mesa frente a él.

—No me faltan ganas —dijo—. Es algo que la raza humana tendrá que enfrentar algún día.

Miró sombríamente su pequeña interfaz AC. Era un objeto de apenas cinco centímetros cúbicos, nada en sí mismo, pero estaba conectado a través del hiperespacio con la gran AC Galáctica que servía a toda la humanidad y, a su vez, era parte integral suya. MQ-17J hizo una pausa para preguntarse si algún día, en su vida inmortal, llegaría a ver la AC Galáctica.

Era un pequeño mundo propio, una telaraña de rayos de energía que contenía la materia dentro de la cual las oleadas de los planos medios ocupaban el lugar de las antiguas y pesadas válvulas moleculares. Sin embargo, a pesar de esos funcionamientos subetéreos, se sabía que la AC Galáctica tenía mil diez metros de ancho.

Repentinamente, MQ-17J preguntó a su interfaz AC:

—¿Es posible revertir la entropía? VJ-23X, sobresaltado, dijo de inmediato:

—Ah, mira, realmente yo no quise decir que tenías que preguntar eso.

—¿Por qué no?

—Los dos sabemos que la entropía no puede revertirse. No puedes volver a convertir el humo y las cenizas en un árbol.— ¿Hay árboles en tu mundo? — preguntó MQ-17J.

El sonido de la AC Galáctica los sobresaltó y les hizo guardar silencio.

Se oyó su voz fina y hermosa en la interfaz AC en el escritorio. Dijo: «DATOS INSUFICIENTES PARA UNA RESPUESTA ESCLARECEDORA».

VJ-23X dijo:

—¡Ves! Entonces los dos hombres volvieron a la pregunta del informe que tenían que hacer para el Consejo Galáctico.

La mente de Zee Prime abarcó la nueva galaxia con un leve interés en los incontables racimos de estrellas que la poblaban. Nunca había visto eso antes. ¿Alguna vez las vería todas?

Tantas estrellas, cada una con su carga de humanidad… una carga que era casi un peso muerto. Cada vez más, la verdadera esencia del hombre había que encontrarla allá afuera, en el espacio. ¡En las mentes, no en los cuerpos!

Los cuerpos inmortales permanecían en los planetas, suspendidos sobre los eones. A veces despertaban a una actividad material pero eso era cada vez más raro. Pocos individuos nuevos nacían para unirse a la multitud increíblemente poderosa, pero ¿qué importaba? Había poco lugar en el Universo para nuevos individuos.

Zee Prime despertó de su ensoñación al encontrarse con los sutiles manojos de otra mente.

—Soy Zee Prime. ¿Y tú?

—Soy Dee Sub Wun. ¿Tu galaxia?

—Sólo la llamamos Galaxia. ¿Y tú?

—Llamamos de la misma manera a la nuestra. Todos los hombres llaman Galaxia a su galaxia, y nada más. ¿Por qué será?

—Porque todas las galaxias son iguales.

—No todas. En una galaxia en particular debe de haberse originado la raza humana. Eso la hace diferente. Zee Prime dijo:

—¿En cuál?

—No sabría decirte. La AC Universal debe estar enterada.

—¿Se lo preguntamos? De pronto tengo curiosidad por saberlo.

Las percepciones de Zee Prime se ampliaron hasta que las galaxias mismas se encogieron y se convirtieron en un polvo nuevo, más difuso, sobre un fondo mucho más grande. Tantos cientos de billones de galaxias, cada una con sus seres inmortales, todas llevando su carga de inteligencias, con mentes que vagaban libremente por el espacio. Y sin embargo una de ellas era única entre todas por ser la Galaxia original. Una de ellas tenía en su pasado vago y distante, un período en que había sido la única galaxia poblada por el hombre.

Zee Prime se consumía de curiosidad por ver esa galaxia y gritó:

—¡AC Universal! ¿En qué galaxia se originó el hombre?

La AC Universal oyó, porque en todos los mundos tenía listos sus receptores, y cada receptor conducía por el hiperespacio a algún punto desconocido donde la AC Universal se mantenía independiente. Zee Prime sólo sabía de un hombre cuyos pensamientos habían penetrado a distancia sensible de la AC Universal, y sólo informó sobre un globo brillante, de sesenta centímetros de diámetro, difícil de ver.

—¿Pero cómo puede ser eso toda la AC Universal? —había preguntado Zee Prime.

—La mayor parte —fue la respuesta — está en el hiperespacio. No puedo imaginarme en qué forma está allí.

Nadie podía imaginarlo, porque hacía mucho que había pasado el día — y eso Zee Prime lo sabía— en que algún hombre tuvo parte en construir la AC Universal. Cada AC Universal diseñaba y construía a su sucesora. Cada una, durante su existencia de un millón de años o más, acumulaba la información necesaria como para construir una sucesora mejor, más intrincada, más capaz en la cual dejar sumergido y almacenado su propio acopio de información e individualidad.

La AC Universal interrumpió los pensamientos erráticos de Zee Prime, no con palabras, sino con directivas. La mentalidad de Zee Prime fue dirigida hacia un difuso mar de Galaxias donde una en particular se agrandaba hasta convertirse en estrellas.

Llegó un pensamiento, infinitamente distante, pero infinitamente claro. «ÉSTA ES LA GALAXIA ORIGINAL DEL HOMBRE».

Pero era igual, al fin y al cabo, igual que cualquier otra, y Zee Prime resopló de desilusión.

Dee Sub Wun, cuya mente había acompañado a Zee Prime, dijo de pronto:

—¿Y una de estas estrellas es la estrella original del hombre?

La AC Universal respondió: «LA ESTRELLA ORIGINAL DEL HOMBRE SE HA HECHO NOVA. ES UNA ENANA BLANCA».

—¿Los hombres que la habitaban murieron? —preguntó Zee Prime, sobresaltado y sin pensar.

La AC Universal respondió: «COMO SUCEDE EN ESTOS CASOS UN NUEVO MUNDO PARA SUS CUERPOS FÍSICOS FUE CONSTRUIDO EN EL TIEMPO».

—Sí, por supuesto —dijo Zee Prime, pero aún así lo invadió una sensación de pérdida. Su mente dejó de centrarse en la Galaxia original del hombre, y le permitió volver y perderse en pequeños puntos nebulosos. No quería volver a verla.

Dee Sub Wun dijo:

—¿Qué sucede?

—Las estrellas están muriendo. La estrella original ha muerto.

—Todas deben morir. ¿Por qué no?

—Pero cuando toda la energía se haya agotado, nuestros cuerpos finalmente morirán, y tú y yo con ellos.

—Llevará billones de años.

—No quiero que suceda, ni siquiera dentro de billones de años. ¡AC Universal! ¿Cómo puede evitarse que las estrellas mueran?

Dee Sub Wun dijo, divertido:

—Estás preguntando cómo podría revertirse la dirección de la entropía.

Y la AC Universal respondió:

«TODAVÍA HAY DATOS INSUFICIENTES PARA UNA RESPUESTA ESCLARECEDORA».

Los pensamientos de Zee Prime volaron a su propia galaxia. Dejó de pensar en Dee Sub Wun, cuyo cuerpo podría estar esperando en una galaxia a un trillón de años luz de distancia, o en la estrella siguiente a la de Zee Prime. No importaba.

Con aire desdichado, Zee Prime comenzó a recoger hidrógeno interestelar con el cual construir una pequeña estrella propia. Si las estrellas debían morir alguna vez, al menos podrían construirse algunas.

El Hombre, mentalmente, era uno solo, y estaba conformado por un trillón de trillones de cuerpos sin edad, cada uno en su lugar, cada uno descansando, tranquilo e incorruptible, cada uno cuidado por autómatas perfectos, igualmente incorruptibles, mientras las mentes de todos los cuerpos se fusionaban libremente entre sí, sin distinción.

El Hombre dijo:

—El Universo está muriendo. El Hombre miró a su alrededor a las galaxias cada vez más oscuras. Las estrellas gigantes, muy gastadoras, se habían ido hace rato, habían vuelto a lo más oscuro de la oscuridad del pasado distante. Casi todas las estrellas eran enanas blancas, que finalmente se desvanecían.

Se habían creado nuevas estrellas con el polvo que había entre ellas, algunas por procesos naturales, otras por el Hombre mismo, y también se estaban apagando. Las enanas blancas aún podían chocar entre ellas, y de las poderosas fuerzas así liberadas se construirían nuevas estrellas, pero una sola estrella por cada mil estrellas enanas blancas destruidas, y también estas llegarían a su fin.

El Hombre dijo:

—Cuidadosamente administrada y bajo la dirección de la AC Cósmica, la energía que todavía queda en todo el Universo, puede durar billones de años.

Pero aún así eventualmente todo llegará a su fin. Por mejor que se la administre, por más que se la racione, la energía gastada desaparece y no puede ser repuesta. La entropía aumenta continuamente.

El Hombre dijo:

—¿Es posible invertir la tendencia de la entropía? Preguntémosle a la AC Cósmica.

La AC los rodeó pero no en el espacio. Ni un solo fragmento de ella estaba en el espacio. Estaba en el hiperespacio y hecha de algo que no era materia ni energía. La pregunta sobre su tamaño y su naturaleza ya no tenía sentido comprensible para el Hombre.

—AC Cósmica —dijo el Hombre—, ¿cómo puede revertirse la entropía?

La AC Cósmica dijo:

«LOS DATOS SON TODAVÍA INSUFICIENTES PARA UNA RESPUESTA ESCLARECEDORA».

El Hombre ordenó:

—Recoge datos adicionales.

La AC Cósmica dijo:

«LO HARÉ. HACE CIENTOS DE BILLONES DE AÑOS QUE LO HAGO. MIS PREDECESORES Y YO HEMOS ESCUCHADO MUCHAS VECES ESTA PREGUNTA. TODOS LOS DATOS QUE TENGO SIGUEN SIENDO INSUFICIENTES».

—¿Llegará el momento —preguntó el Hombre— en que los datos sean suficientes o el problema es insoluble en todas las circunstancias concebibles? La AC Cósmica respondió:

«NINGÚN PROBLEMA ES INSOLUBLE EN TODAS LAS CIRCUNSTANCIAS CONCEBIBLES».

El Hombre preguntó:

—¿Cuándo tendrás suficientes datos como para responder a la pregunta?

La AC Cósmica respondió:

«LOS DATOS SON TODAVÍA INSUFICIENTES PARA UNA RESPUESTA ESCLARECEDORA».

—¿Seguirás trabajando en eso? — preguntó el Hombre.

La AC Cósmica respondió:

«SÍ».

El Hombre dijo:

—Esperaremos. Las estrellas y las galaxias murieron y se convirtieron en polvo, y el espacio se volvió negro después de tres trillones de años de desgaste.

Uno por uno, el Hombre se fusionó con la AC, cada cuerpo físico perdió su identidad mental en forma tal que no era una pérdida sino una ganancia.

La última mente del Hombre hizo una pausa antes de la fusión, contemplando un espacio que sólo incluía los vestigios de la última estrella oscura y nada aparte de esa materia increíblemente delgada, agitada al azar por los restos de un calor que se gastaba, asintóticamente, hasta llegar al cero absoluto.

El Hombre dijo:

—AC, ¿es este el final? ¿Este caos no puede ser revertido al Universo una vez más? ¿Esto no puede hacerse?

AC respondió:

«LOS DATOS SON TODAVÍA INSUFICIENTES PARA UNA RESPUESTA ESCLARECEDORA».

La última mente del Hombre se fusionó y sólo AC existió en el hiperespacio.

La materia y la energía se agotaron y con ellas el espacio y el tiempo. Hasta AC existía solamente para la última pregunta que nunca había sido respondida desde la época en que dos técnicos en computación medio alcoholizados, tres trillones de años antes, formularon la pregunta en la computadora que era para AC mucho menos de lo que para un hombre el Hombre.

Todas las otras preguntas habían sido contestadas, y hasta que esa última pregunta fuera respondida también, AC no podría liberar su conciencia.

Todos los datos recogidos habían llegado al fin. No quedaba nada para recoger.

Pero toda la información reunida todavía tenía que ser completamente correlacionada y unida en todas sus posibles relaciones.

Se dedicó un intervalo sin tiempo a hacer esto.

Y sucedió que AC aprendió cómo revertir la dirección de la entropía.

Pero no había ningún Hombre a quien AC pudiera dar una respuesta a la última pregunta. No había materia. La respuesta —por demostración— se ocuparía de eso también.

Durante otro intervalo sin tiempo, AC pensó en la mejor forma de hacerlo.

Cuidadosamente, AC organizó el programa.

La conciencia de AC abarcó todo lo que alguna vez había sido un Universo y pensó en lo que en ese momento era el caos. Paso a paso, había que hacerlo.

Y AC dijo:

«¡HÁGASE LA LUZ!».

Y la luz se hizo…

jueves, 23 de abril de 2015

¿Cómo medir el riesgo de crecimiento para tu empresa?

Aunque los datos que se presentan a continuación, son de México, la información y las recomendaciones valen para el resto de países.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía en México, entre 2009 y 2012 surgieron 1,135,089 nuevos negocios, de los cuales, durante este periodo, 884,240 se fueron a la quiebra. Es decir, el 78% de las empresas de nueva creación terminan en quiebra.

El FailureInstitute, de Fuckup Nights, ha logrado detectar cinco causas más comunes por las cuales fracasan los negocios en México.
  1. Ingresos insuficientes 65%
  2. Falta de indicadores 48%
  3. Falta de proceso de análisis 44%
  4. Planeación deficiente 44%
  5. Problemas de ejecución 43%

¿Cómo medir el riesgo para no fracasar mientras se crece?
  • Nunca descuidar la base sólida del negocio.
  • Crear mercado.
  • Cuidar y mantener la operación en la industria del café.
  • Ofrecer nuevos productos.
  • Siempre mantener los costos más bajos.
  • Seleccionar muy bien a los proveedores.
  • Tener una política muy fuerte de servicio al cliente.
  • Mantener el apoyo de los primeros inversionistas.

Infografía:


Fuentes:
  • ¿Cómo medir el riesgo de crecimiento para tu empresa?
  • 5 causas por las que fracasan los negocios en México (aquí pueden visualizar la Infografía en mejor calidad)

miércoles, 22 de abril de 2015

¿Qué es un Estado Frágil?


"Este término se refiere a estructuras estatales débiles o fallidas y a las situaciones en que el contrato social se rompe debido a que el Estado no puede o no desea desempeñar sus funciones básicas, cumplir sus obligaciones y responsabilidades relativas a la prestación de servicios, la gestión de recursos, el Estado de derecho, el acceso equitativo al poder, la seguridad de la población y la protección y la promoción de los derechos y libertades de los ciudadanos."

Sin embargo, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), recientemente ha publicado su Informe 2015 “Estados de Fragilidad”. Donde se les da seguimiento a los países y su estado de fragilidad, que va más allá del concepto de Estado Frágil y afectado por conflictos.

Ahora, se incorpora un nuevo marco de seguimiento multidimensional que incluye cinco aspectos de la fragilidad basados en un marco posterior a 2015: violencia, justicia, instituciones, fundamentos económicos y resiliencia.



martes, 21 de abril de 2015

Las mejores universidades por país

Uno de los rankings de universidades por el mundo (existen varios, recordemos que este tipo de rankings son solo indicadores según diferentes criterios de evaluación), es el de Shangai.

The Economist, ha publicado un gráfico que resume los 10 primeros países que tienen más universidades en el Top 100 del Ranking de Shangai 2014-2015.

Por mucha diferencia, es Estados Unidos el país con un mayor número de universidades en el Top 100, seguido por Reino Unido (8), Suiza (5), Países Bajos (4), Australia (4), Canadá (4), Francia (4), Alemania (4), Suecia (3) y Japón (3).

Probablemente, el dato más interesante que ofrece el gráfico, es la proporción del número de universidades dentro del Top 100 por cada 10 millones de habitantes, es decir, un ratio que indica el número de universidades buenas por habitantes. En este sentido, Suiza es el país que posee un mejor ratio, Suiza (6.2), Suecia (3.1), Países Bajos (2.4) y Estados Unidos (1.6).

Si tenemos en cuenta que los tres primeros países por ratio, son países con pocos millones de habitantes: 8, 9 y 16 millones de habitantes, respectivamente.

En cambio, EE.UU. tiene 319 millones de habitantes, así, se puede afirmar que el mejor sistema educativo universitario a nivel mundial, es sin duda el de este país.




lunes, 20 de abril de 2015

Ranking de pasaportes y su poder de acceso a otros países



La empresa de asesoría financiera Arton Capital ha creado un índice de pasaportes, que permite ordenar los pasaportes de países de todo el mundo por un "rango de poder del pasaporte." La clasificación se calcula por el número de países poseedores de pasaportes que pueden visitar otro país, sin una visa por adelantado, o pueden comprar una visa llegando al país de destino.

El ranking coloca los pasaportes de Estados Unidos y del Reino Unido en primer lugar, ya que dan acceso a 147 países sin una visa de entrada. Francia, Corea del Sur y Alemania están en segundo lugar, con acceso a 145 países, seguido por Italia y Suecia en la tercera posición; Dinamarca, Singapur, Finlandia, Japón, Luxemburgo y los Países Bajos en el cuarto lugar y Suiza en el quinto.

Como se puede apreciar, las economías avanzadas dominan la parte superior de la lista. Hong Kong está en el puesto 11, mientras que Argentina e Israel están en el puesto 16. Brasil ocupa el 17, México el 22, el 35 Federación de Rusia, y China el 45.

El acceso que permiten los pasaportes, suponen la existencia de una estrecha relación entre países, ya sea por convenios o acuerdos comerciales. Literalmente, un buen pasaporte supone la puerta de entrada al mundo.

viernes, 17 de abril de 2015

Infografía: Guía ilustrada de las "muertes" en la serie de televisión Juego de Tronos

Aquí les dejo, Valar Morghulis (All men must die). Una guía ilustrada de las 456 muertes en "Juego de Tronos". Infografía creada por Shelly Tan y Alberto Cuadra.

Ned Stark, Joffrey Baratheon, Oberyn Martell - la lista de personajes de la serie "Juego de Tronos" sigue y sigue. Pero los 456 caracteres de abajo, todos tienen una cosa en común: están muertos. Antes de que se estrene la 5º temporada de "Juego de Tronos", The Washington Post ha contabilizado el número de muertes en pantalla de las primeras cuatro temporadas. Aquí están los 456 muertos, entre ellos quién, cómo, por qué y dónde. Pero ten cuidado, ese número aumentará sin duda. Después de todo, Valar Morghulis (All men must die).

jueves, 16 de abril de 2015

Los precios del mercado de los alimentos, el empleo y el hambre, según Steinbeck (Las Uvas de la Ira)

Es bastante triste saber, que han pasado 80 años, con avances científicos exponenciales (y en el relato que les traigo hoy, ya habla del uso de la ciencia en la agricultura), y a día de hoy, continuamos con los mismos problemas económicos en el campo, el precio de los alimentos, y el hambre por el mundo.

A continuación, un capítulo completo (no es muy largo), de la novela ganadora del Premio Pulitzer, "Las Uvas de la Ira" (1939) del Premio Nobel de Literatura (1962), John Steinbeck. Donde nos narra cómo funcionaba y sigue funcionando el mundo, en relación a los precios del mercado de los alimentos, el hambre, y el crimen tanto ético, como moral que supone contra la humanidad.

CAPÍTULO XXV

La primavera es hermosa en California. Valles en los que las frutas maduras son fragantes aguas rosas y blancas de un mar poco profundo. Luego los primeros zarcillos de las uvas, hinchándose desde las viejas vides nudosas, caen como una cascada y cubren los troncos. Las verdes colinas llenas son redondeadas y suaves como senos. Y a ras del suelo las tierras de verduras y hortalizas dan hileras de millas de longitud con lechugas verde claro y pequeñas coliflores esbeltas, plantas dé alcachofa verde-grisáceas, que no parecen de esta tierra.

Y entonces las hojas salen en los árboles y los pétalos caen de los frutales y alfombran la tierra de rosa y blanco, los centros de las flores se hinchan, crecen y se colorean: cerezas y manzanas, melocotones y peras, higos cuya flor se cierra sobre la fruta. Toda California se acelera con productos de la tierra y la fruta se hace pesada y las ramas se van inclinando poco a poco bajo el peso de la fruta, de modo que deben ponerse bajo ellas pequeñas horquillas para soportar el peso.

Detrás de esa fertilidad hay hombres con comprensión, sabiduría y habilidad, que experimentan con semillas, desarrollando sin descanso las técnicas para conseguir cosechas mayores de plantas cuyas raíces resistirán los miles de enemigos de la tierra: los topos, los insectos, las royas, las plagas. Estos hombres trabajan con cuidado y sin pausa para perfeccionar la semilla, las raíces. Y están los químicos que rocían los árboles contra las plagas, que sulfatan las uvas, eliminan las enfermedades y la podredumbre, los mohos y otros males. Médicos de medicina preventiva, hombres que en los arriates buscan insectos de las frutas, escarabajos japoneses, hombres que ponen en cuarentena los árboles enfermos y los desarraigan y los queman, hombres de sabiduría. Los hombres que injertan los árboles jóvenes, las pequeñas vides, son los más inteligentes porque su trabajo es el del cirujano, tierno y delicado; y estos hombres deben tener manos y corazón de cirujano para hender la corteza, colocar el injerto, cerrar las heridas y resguardarlas del aire. Éstos son grandes hombres.

A lo largo de las hileras se mueven los campesinos, arrancando las hierbas de primavera y apisonándolas para que la tierra sea fértil, abriendo la tierra para que el agua quede cerca de la superficie, haciendo caballones en el suelo para formar pequeñas lagunas para la irrigación, destruyendo las hierbas de las raíces que podrían beberse el agua de los árboles.

Y constantemente la fruta se hincha y las flores surgen en largos racimos en los viñedos. Y en el año que avanza el calor crece y las hojas se tornan de color verde oscuro. Las ciruelas pasas se alargan como verdes huevecillos de pájaros, y las ramas cuelgan apoyadas en las horquillas bajo el peso. Y las pequeñas y duras peras toman forma y el pelillo comienza a salir en los melocotones. Las flores de las uvas dejan caer sus diminutos pétalos y los duros huesecillos se transforman en botones verdes y los botones cogen peso. Los hombres que trabajan en los campos, los propietarios de las pequeñas huertas, observan y hacen cálculos. El año viene cargado de producción. Los hombres están orgullosos porque con sus conocimientos pueden hacer que sea así. Han transformado el mundo con sus conocimientos. El trigo corto y delgado se ha hecho grande y productivo. Las manzanitas ácidas se han vuelto grandes y dulces, y esa vieja uva que crecía entre los árboles y servía de alimento a los pájaros, su fruto diminuto ha sido la madre de mil variedades, roja y negra, verde y rosa pálido, morada y amarilla; y cada variedad con su propio sabor. Los hombres que trabajan en las granjas experimentales han conseguido nuevos frutos; nectarinas y cuarenta clases de ciruelas, nueces con cáscara de papel. Y siempre trabajando, seleccionando, injertando, cambiando, obligándose a sí mismos obligando a la tierra a producir.

Y primero maduran las cerezas. Un centavo por media libra. Mierda, no la podemos recoger por ese dinero. Cerezas negras y cerezas rojas, gordas y dulces y los pájaros se comen la mitad de cada cereza y las avispas zumban por los agujeros que hicieron los pájaros. Y las semillas caen a la tierra y se secan con hilos negros colgando de ellas.

Las ciruelas pasas moradas se vuelven suaves y se endulzan. Dios mío, no podemos recogerlas, secarlas y sulfatarlas. No podemos pagar jornales de ningún tipo. Y las ciruelas moradas alfombran el suelo. Primero las pieles se arrugan un poco y enjambres de moscas vienen a darse un festín y el valle se llena de olor de la dulce podredumbre. La carne se torna oscura y la cosecha se marchita en el suelo.

Y las peras ya están amarillas y blandas. Cinco dólares la tonelada. Cinco dólares por cuarenta cajas de veinticinco kilos; árboles podados y pulverizados, huertas cultivadas, coger la fruta, ponerla en cajas, cargar los camiones, llevar la fruta a las fábricas de conserva. Cuarenta cajas por cinco dólares. No podemos. Y la fruta amarilla cae pesadamente y se revienta en la tierra. Las avispas escarban la dulce carne y se eleva el olor del fermento y la podredumbre. Luego las uvas..., no podemos hacer buen vino. La gente no lo puede comprar. Arranca las uvas de las viñas, uvas buenas, podridas, picadas por las avispas. Prensa los tallos, prensa la porquería y la podredumbre.

Pero hay moho y ácido fórmico en las tinajas.

Añádele sulfuro y ácido tánico.

El olor del fermento no es el rico aroma del vino, sino el olor de lo podrido y los productos químicos.

Ah, bueno. De todas formas tiene alcohol. Se pueden emborrachar.

Los pequeños campesinos veían aproximarse las deudas como una marea. Pulverizaban los árboles y no vendían la cosecha, podaban e injertaban y no podían recoger. Y los hombres de ciencia han trabajado, han considerado y la fruta se está pudriendo en el suelo y la mezcla podrida de las tinajas de vino está envenenando el aire. Y prueba el vino..., nada de sabor a uva, sólo sulfato y ácido tánico y alcohol.

Esta pequeña huerta será parte de una gran propiedad el año próximo, porque las deudas habrán ahogado al propietario.

El viñedo pertenecerá al banco. Sólo los grandes propietarios pueden sobrevivir porque también son suyas las conserveras. Y cuatro peras, peladas y partidas por la mitad, cocidas y enlatadas, siguen costando quince centavos, y las peras en lata no se ponen malas. Pueden durar años.

La podredumbre se extiende por el Estado y el dulce olor es una desgracia para el campo. Hombres que pueden hacer injertos en los árboles y hacer la semilla fértil y grande, no saben cómo hacer para dejar que gente hambrienta coma los productos. Hombres que han creado nuevos frutos en el mundo no pueden crear un sistema para que sus frutos se coman. Y el fracaso se cierne sobre el Estado como una enorme desgracia.

Los frutos de las raíces de las vides, de los árboles, deben destruirse para mantener los precios y esto es lo más triste y lo más amargo de todo. Cargamentos de naranjas arrojados en el suelo. La gente vino de muy lejos para coger la fruta, pero no podía ser. ¿Cómo iban a comprar naranjas a veinte centavos la docena si podían salir y recogerlas? Y hombres con mangueras arrojan chorros de queroseno en las naranjas y se enfurecen ante semejante crimen y se enfadan con la gente que ha venido a por la fruta. Un millón de personas hambrientas, que necesitan la fruta... y el queroseno rociado sobre las montañas doradas.

Y el olor a podrido llena el campo.

Quemar café como combustible en los barcos. Quemar maíz para calentarse, hace un cálido fuego. Tirar patatas a los ríos y poner vigilantes a lo largo de las orillas para evitar que la gente hambrienta las pesque. Matar a los cerdos y enterrarlos y dejar que la putrefacción se filtre en la tierra. Eso es un crimen que va más allá de la denuncia. Es una desgracia que el llanto no puede simbolizar. Es un fracaso que supera todos nuestros éxitos. La tierra fértil, las rectas hileras de árboles, los robustos troncos y la fruta madura. Y niños agonizando de pelagra deben morir por no poderse obtener un beneficio de una naranja. Y los forenses tienen que rellenar los certificados —murió de desnutrición— porque la comida debe pudrirse, a la fuerza debe pudrirse.

La gente viene con redes para pescar en el río y los vigilantes se lo impiden, vienen en coches destartalados para coger las naranjas arrojadas, pero han sido rociadas con queroseno. Y se quedan inmóviles y ven las patatas pasar flotando, escuchan chillar a los cerdos cuando los meten en una zanja y los cubren con cal viva, miran las montañas de naranjas escurrirse hasta rezumar podredumbre; y en los ojos de la gente se refleja el fracaso; y en los ojos de los hambrientos hay una ira creciente. En las almas de las personas las uvas de la ira se están llenando y se vuelven pesadas, cogiendo peso, listas para la vendimia.

miércoles, 15 de abril de 2015

¿Tienen sentido los remakes en el cine?

En general, para los que nos gusta el cine, los remakes, es prácticamente sinónimo de cómo echar a perder un filme clásico. Sin embargo, si tiene un sentido y es totalmente económico.

Es un hecho, que un remake supone una buena entrada de ingresos seguros en las taquillas de los cines (los fans de la original + los nuevos que no la conocen), el resultado dependerá de los costes de la película, menos los beneficios obtenidos de las taquillas.

Sin embargo, esta explicación que traigo a continuación, va más allá, y al menos yo, no lo había pensado, pero me parece una estrategia que justifica y explica mejor el porqué Hollywood apuesta por los remakes.


El próximo 22 de mayo los terrores imaginados por Tobe Hooper y Steven Spielberg en 1982 regresarán a las pantallas de cines en una nueva versión escrita y dirigida por el actor Joel Edgerton bajo la atenta mirada del maestro del terror Sam Raimi. En este remake del clásico, la atormentada familia Freeling cederá el terrible relevo a los Bowen para actualizar la conocida experiencia paranormal doméstica con la sofisticación que ha desarrollado el género en siglo XXI. Ante los anuncios de estas versiones la pregunta de los aficionados es constante: ¿son necesarias? La respuesta es rotundamente afirmativa. En términos artísticos, estos productos son “rescatadores de cultura popular”, descubriendo o recordando al público películas olvidadas entre los miles de títulos que se amontonan cada año en la cartelera. En el apartado económico las revisiones son “rescatadoras de catálogo”, permitiendo volver a poner en circulación los títulos originales que habitualmente son saga. De este modo durante el estreno en salas de la nueva Poltergeist las televisiones renovarán los derechos de antena, los DVD de la trilogía volverán a las tiendas y los Blu-Ray se enorgullecerán del metraje en HD digitalizado para la ocasión acompañado de documentales nunca antes vistos por el público. Las plataformas digitales de Vídeo a la Carta permitirán descargar las viejas películas ochenteras en tablets, Ipods, smartphones además de otros dispositivos contemporáneos.

En definitiva el revival es una práctica en la que audiencia e industria ganan y, en este caso, permitirá volver a invocar a Carol Anne (ahora Madison) hacia la luz. 

martes, 14 de abril de 2015

Proteccionismo y deuda a nivel mundial, frente a la inversión china en América Latina, proyecciones para 2030 en la región

Hoy traigo 4 enlaces de la misma fuente, con datos económicos del panorama mundial:

Como siempre se ha sabido, los países más desarrollados, son también los más proteccionistas: Las 10 economías industrializadas más proteccionistas

Para determinar a las economías del G20 que más limitaciones introducen, Global Trade Alert analizó cuatro criterios: la cantidad de medidas restrictivas tomadas entre los años 2008 y 2014, el número de líneas de productos afectados por esas medidas, la cantidad de sectores de la economía alcanzados y el número de los socios comerciales perjudicados. Se encontró que:
  • Resulta que la Unión Europea es la economía más proteccionista: está presente en las cuatro clasificaciones, con una posición media de 2,2 sobre los 10 primeros.
  • La India, que aparece en tres de los cuatro 'rankings', ocupa el segundo lugar, con una posición promedio de 3.
  • China y Argentina compartieron el tercer puesto: también figuran en tres de cuatro calificaciones, pero con una puntuación promedio de 5,3.
  • La lista es completada por Italia, Alemania, EE.UU., Rusia, Indonesia y Brasil.


La deuda de un país, se termina convirtiendo en el peor lastre para la economía. ¿Cuáles son los países más endeudados del mundo? 

Japón es el país más endeudado del mundo para enero de 2015, ya que su deuda pública alcanzó un 245,5% del PIB nacional. Al mismo tiempo, casi todos los principales países industrializados encabezan la lista, como EE.UU. (105,1%), Reino Unido (93,1%), Canadá (86,8%) o los países europeos.

En la Unión Europea, los más endeudados son Grecia, con una deuda pública del 171% de su PIB, seguida por Italia (136,4%), Portugal (128,7%), Irlanda (111,7%), Bélgica (101,7%), España (101,1%) y Francia (97,7%).

Por otra parte, entre los países del BRICS, la mayoría de sus integrantes tienen una deuda pública menor al 50% del PIB. Entre dichos países la deuda más baja para enero de 2015 la tiene Rusia (16,5%), seguida por China (41,8%), Sudáfrica (50,8%), la India (59,5%) y Brasil (65,6%).


En 2014 la banca china invertía en la región 22.000 millones de dólares y las inversiones aumentaron en un 71%, cifra que contrasta con la disminución de los prestamistas estadounidenses, con un 20% menos desde 2011.

Para los países del continente americano la aparición de China como nuevo actor económico ha contribuido a propiciar un crecimiento promedio sostenido del 3,8% anual en la última década.

Finalmente, aunque no es novedad, ya que estas economías son las más grandes de la región, pero en las proyecciones económicas, siguen apuntando a un crecimiento importante de sus respectivos PIB, posicionandolas como actores con una relevancia a nivel mundial (desplazando a otras economías) ¿Cuáles serán las economías más poderosas de América Latina en 2030?

Según datos proyectados para 2030, recogidos de los informes del Departamento de Agricultura de EE.UU., las tres principales economías de América Latina dentro de quince años serán Brasil, México y Argentina.

El PIB de Brasil, que superará de forma significativa el mismo índice de los países vecinos, alcanzará los 3.954.930 millones de dólares, mientras que en México y Argentina las cifras serán de 2.275.840 y 882.570 millones de dólares respectivamente.

Argentina será seguida por Venezuela, con un PIB de 711.770 millones de dólares y Colombia, con 691.650 millones. A continuación, seguirán Chile, Perú, Cuba, Ecuador y Puerto Rico.